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El 26 de febrero nos reunimos las madres de 2º de Educación Infantil y mientras nos tomábamos un café Cristina Lafuente nos habló de la virtud de la fortaleza. Nos transmitió algunas ideas que os pasamos a las que no pudisteis venir:
En algunos momentos, nos planteamos qué educación debemos dar para que nuestras hijas sean personas con un desarrollo integral, que les permita ser felices el día de mañana. La reflexión es sencilla: ayudarles a adquirir virtudes.
Realmente esta tarea es un reto, ya que empieza por cosas tan sencillas que a veces pasan desapercibas, son cosas tan obvias que a veces no se ven, son cosas que se dan por hechas.
En nuestro cariño -y mal interpretada generosidad- decimos frases como:
“Déjalo son niños”, “Cómpraselo o dáselo si es lo que quiere, total es un euro”, “Es muy pequeña, déjala…”, “¿Quién te ha hecho esto?
En fin tendríamos muchas frases sobre las que prestar especial atención y aprender como padres en el empleo eficaz del lenguaje, pero esto sería otro capítulo…
Para motivarnos, y ser constantes como padres en esta educación en virtudes, pensemos: el día de mañana tendrán que ser personas que busquen la verdad entre las dificultades,
- Tendrán que abrirse paso entre la realidad
- Tendrán ser capaces de aceptar lo que a veces les guste menos
- Tendrán, del mismo modo, que aprender a valorar su presente
- Tendrán que saber ser agradecidas
- Tendrán que saber pedir perdón, ser humildes, generosas, fuertes
- Valientes, alegres y piadosas.
En definitiva personas felices….
La receta está en nuestra mano, y es dar valor a esos comportamientos que deberían de desarrollar y adquirir de una manera natural gracias a nuestro refuerzo y constancia. Pensemos que detrás de un comportamiento sencillo o un gesto, que a veces, para nosotros no tiene importancia, está el desarrollo de una gran virtud que el día de mañana será su fortaleza . Cristina Lafuente Greca

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