20.Enero.2026
Periodista, editor de la editorial Palabra y profesor de literatura, este sacerdote y educador ha transformado más de mil quinientas preguntas formuladas por alumnas en Preguntas y respuestas con Jesús, un libro que nace del aula y del diálogo sincero con la infancia y la adolescencia. Una obra que aborda, con lenguaje sencillo y profundo a la vez, las grandes cuestiones sobre Dios, el origen del mundo, la muerte o la figura de Jesús, y que se propone como una herramienta para familias, docentes y niños que no quieren dejar de preguntar.
¿En qué momento surgió la idea de recoger las preguntas de las alumnas y convertirlas en un libro?
En las pláticas y en las conversaciones con las alumnas, es una constante que tengan siempre muchas preguntas; y cuando digo muchas, son muchas. Tienen mentes inquietas, y es muy bueno que las hagan en voz alta. Siempre les animo a que hagan preguntas, a que si se les ocurre algo, o tienen alguna duda, se lo apunten para preguntarlo luego.
¿Hubo alguna pregunta concreta que le hizo darse cuenta de que este proyecto tenía que ver la luz?
Las preguntas relacionadas con nuestro origen, con nuestros primeros padres, con Adán y Eva, con quién creo el mundo… Eran varias las alumnas que querían saber, que no acababan de entenderlo bien. Por eso, pensé que una manera de responderlas, a las alumnas de este cole y a tantos otros chicos y chicas de esa edad, podría ser un libro dirigido a ellos.
¿Cómo fue el proceso de selección de las preguntas? ¿Encontró temas que se repetían mucho entre las alumnas?
Decidí acudir a las alumnas de 3º y 4º de Primaria y les propuse que escribieran todas las preguntas que les gustaría que les respondiesen. Escribieron muchísimas, algunas más de veinte preguntas; otras, menos. Es normal que muchos temas fueran parecidos. Por ejemplo, como ya he dicho antes, todo lo relacionado con la creación del mundo y de los hombres. Incluso una pregunta recurrente es: ¿quien creó a Dios? ¿Qué había antes de Dios?
¿Cómo planteó la estructura de Preguntas y respuestas con Jesús?
En total, calculo que tenía en mis manos más de mil quinientas preguntas y el siguiente paso fue agruparlas por temática similar. La estructura salió sola según el tipo de preguntas que realizaron. Salieron una decena de capítulos: quién es Dios, cómo creo Dios el mundo, Adán y Eva nuestros primeros padres, la historia de Jesús, la santidad, el cielo y el infierno, la muerte...
¿Qué criterios siguió para responder de forma comprensible a niñas y adolescentes?
Acudí a un equipo de colaboradores para que me ayudara. Entre ellos había profesores y profesoras con niños; madres y padres; sacerdotes. Todos tenían experiencia con niños y niñas de estas edades. Eso fue fundamental y se lo agradezco mucho. Yo me encargué de responder a muchas de las preguntas además de editar todo el texto y darle coherencia estilística y temática.
¿Alguna respuesta le resultó especialmente difícil de redactar? ¿Por qué?
Las relacionadas con la muerte son difíciles. Por ejemplo, una niña preguntó: ¿Por qué sí o sí tenemos que morirnos? No es fácil para un adulto, tampoco para un niño. Su experiencia puede ser muy diversa, quizá ha sufrido el fallecimiento de alguien querido, etc. Había que ser especialmente delicados.
También alguna pregunta que hacían las niñas relacionados con quién es Dios, por ejemplo: ¿Por qué Dios se convirtió en hombre y no en mujer?
¿Le sorprendió alguna pregunta en particular por su profundidad o sensibilidad?
En general, todas eran bastante profundas. El alma de los niños, ya lo decía Jesús, está muy cerca De Dios, tienen una sensibilidad especial. Se aprende mucho de ellos.
¿Cómo influyó su rol como sacerdote y educador en la manera de abordar las respuestas?
Como capellán del colegio, tengo la suerte y la responsabilidad de atender a las alumnas en sus necesidades espirituales, y esto es lo que principalmente me ha ayudado a hacer el libro. Espero, y así se lo pido de nuevo, que sea el Espíritu Santo quien haya puesto algo de sabiduría en las respuestas para que puedan ayudar a muchos niños y niñas.
¿Qué espera que encuentren los lectores en este libro, más allá de las respuestas concretas?
El libro va dirigido en un primer nivel a los padres y educadores, pues creo que puede ofrecerles una herramienta para cuando tengan que responder a las inquietudes espirituales de los niños. Y en un segundo nivel se dirige a los niños; que vean que hay respuestas a sus preguntas. Aunque ahora no las entiendan del todo, les animará a tener confianza en Dios y a seguir haciendo preguntas, que es una actitud muy importante para la formación.
¿Qué aprendizajes personales se lleva de este diálogo constante con las alumnas?
Yo he aprendido dos cosas: primero, sus problemas o inquietudes son concretos; y, segundo, se acercan a la realidad de una manera inocente, natural, sencilla, algo que a los adultos quizá nos cueste más.
¿Le han llegado nuevas preguntas a raíz de la publicación?
Es un constante no parar. Sí, hay más preguntas, aunque es verdad que algunas quizá se repiten. Es lógico, es muy propio de esa edad.
¿Tiene previsto continuar con una segunda parte o un nuevo proyecto similar?
Me encantaría seguir publicando libros prácticos que puedan ayudar; no tengo un tema concreto, pero sí ideas que rondan.
¿Qué le gustaría decir a las alumnas que inspiraron este libro?
Que no pierdan su curiosidad y que pregunten… Ese camino les llevará a preguntar a Dios y a hacer oración.
¿Y a los lectores que se acerquen por primera vez a su obra?
Le pido al Señor que pueda llegar a un público que quizá no tenga una formación cristiana tradicional, porque en su familia no se ha vivido la fe, pero que tienen un sincero interés por conocer más a Dios y a quererle más.